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La pista de aterrizaje, es la superficie de un campo de aviación o de un aeropuerto, así como también de un portaaviones, sobre la cual los aviones toman tierra y frenan. La pista de aterrizaje, es al mismo tiempo la pista de despegue, en la que los aviones aceleran hasta alcanzar la velocidad que les permite despegar.
El grosor de la base de la pista depende del tipo y tamaño, de los aviones que la utilizarán. Los grandes aeropuertos disponen generalmente, de una o de varias pistas con una longitud de hasta 3 kilómetros. La pista de aterrizaje y despegue puede tener solamente unos pocos grados de inclinación, ya que una pendiente mayor perturbaría a la velocidad de los aviones al despegar y aterrizar.
Las pistas se construyen, de tal manera que se adapten de forma óptima a los vientos predominantes en el lugar. Tanto para despegar como para aterrizar, es deseable que el viento sople de frente. Cada pista es denominada con dos números, uno para cada una de las dos direcciones.
Las pistas de aterrizaje y despegue disponen de una señalización blanca pintada sobre la superficie cuyo objetivo es informar a los pilotos al despegar, y sobre todo al aterrizar, sobre los diversos tramos y distancias de la pista. Para los despegues y aterrizajes, nocturnos y en condiciones de visibilidad reducida, como en el caso de niebla, las pistas están iluminadas mediante luces que señalizan sus lados, el eje longitudinal central, los diversos tramos de la pista, así como su comienzo y su final, y que constan de focos montados en un orden determinado.
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